lunes, 22 de octubre de 2018

MARIPOSAS EN EL AIRE (Teatro y documento)


“La mariposa…con sus ojos taladra el capullo… con ellos lima la puerta de su prisión”. Ramón Gómez de la Serna (Ensayo sobre las mariposas)


Hace ya dos años y pico que nos embarcamos en esta aventura que surgió de una inquietud personal. Mi feminismo ya en su "mayoría de edad", descubre que las Hermanas Mirabal, a quienes conocí hace décadas gracias a  Julia Alvarez y su  "En el tiempo de las mariposas".(Novela que tuve que encargar porque en Perú no la encontraba), no eran conocidas por mis compañeras de tertulia. Gracias a esa novela  supe de la historia de Minerva, Patria, Dedé y Maria Teresa Mirabal y supe también que es por ellas que, la OEA primero y la ONU después, declararon el 25 de noviembre como el día Contra la Violencia Hacia la Mujer, en conmemoración a estas mujeres luchadoras que fueron asesinadas por el dictador de República Dominicana, Rafael Leónidas Trujillo.
En este tiempo en el que por fin se nos escucha en algunos lugares y momentos, porque decirlo, se ha dicho,llorarlo,  se ha llorado, publicarlo, se ha publicado; denunciarlo, se ha denunciado. Había que gritarlo. Y hoy lo hacemos. Porque nos siguen matando y maltratando y minusvalorando.Basta ya.
En este tiempo en que es indispensable entender las razones de nuestra lucha, contárnosla, contarla: la lucha de las mujeres por la igualdad, es indispensable recopilar y recordar de dónde venimos, quiénes nos antecedieron en esta lucha, quiénes fueron silenciadas de una u otra manera. Cuánto tenemos que rebuscar por dentro de nuestros cuerpos, nuestros genes, nuestra historia femenina y nuestra historia humana, para intentar comprender por qué ocurren estas cosas y qué hay en nosotrxs como comunidad, que permite que ocurran.


Le conté mi inquietud a Elena Gómez Trigo, amiga querida y estupenda música con quien había trabajado en su montaje "Fémina Forma" y en la Opera Buffa "El Crepúsculo del Ladrillo" . Y le pedí que pusiera música a estas inquietudes, con su propias inquietudes, a la par que yo escribía. Así fue naciendo "Mariposas en el aire".
Hicimos una primera performance de 15 minutos en el Teatro de la Puerta Estrecha, cómplice desde el primer día, en el marco de las acciones teatrales del Colectivo Hacedoras de la Puerta.
La repetimos con un formato muy distinto en marzo de 2017, siempre con Alfonso González y David Molina (mi iluminador fetiche) que se sumaron encantados al proyecto, y el apoyo incondicional de Mamen Agüera.

De ahí al montaje teatral:entusiasmo del público, Eva Varela de las Heras, Mamen Agüera y nosotras mismas..
Así fue como estrenamos una primera versión en Mayo de 2017., también en el Teatro de la Puerta Estrecha. Tuvo muy buena acogida y generó expectación. Para mí hubo una conclusión clara:había que seguir investigando.
Y hoy preparamos una nueva versión, corregida y aumentada: más actores, más ingredientes, más voces y muchas más ganas. Tenemos que seguir contándolo hasta que se nos agote la voz, como Dedé Mirabal, que falleció hace menos de un año, después de toda una vida dedicada a la memoria de sus hermanas.
No queremos olvidar las identidades femeninas que nos construyen y nos recuerdan que las mujeres a lo largo de la historia, no solo hemos llevado la peor parte, sino que los despotismos, las guerras y los peores abusos se han cebado con nosotras, como trofeos de guerra y  jugando con nuestra sensibilidad física y emocional, como en el caso de ellas, luchadoras políticas valientes, incansables, encarceladas y torturadas varias veces; pero y la emboscada se las tendieron, contando con sus sentimientos de amor y solidaridad con sus maridos.
Por eso no es únicamente un asesinato político; por eso el 25 de noviembre.
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domingo, 23 de septiembre de 2018

DEJÁNDOME LA PIEL EN LIMA




Estoy en Lima, llevo diez días en la ciudad donde nací. Camino por sus calles abriendo mucho los ojos para llevarme en la piel su nueva versión, o tal vez para que esta nueva versión me reconozca.. Pero en el centro, la vieja Lima…busco mis recuerdos con más intensidad. Tal vez porque siempre, en cada viaje, regreso a ella, siento que en sus rincones ,algo esconde mi nombre, como si algún día lo hubiera dejado escrito en un árbol o en un trozo de cemento fresco. Urbanita que soy.
Esta semana doy un Taller para profesoras y profesores de secundaria en la Casa de la Literatura Peruana. El último día entro a tomar un café pasado en el Bar Cordano. A diferencia del Paláis Concert, antiguo lugar de encuentro de intelectuales y artistas que estuvo en pie hasta hace diez años en el Jirón de la Unión y hoy convertido en una hiper tienda de no sé qué; el Bar Cordano sigue aquí.



 Con su barra larga, su puerta de cristal y sus camareros de chaqueta blanca. Sigue aquí ,tantos años después...el camarero me atiende con la "displicencia amable" de siempre, de cada año; desde que vine la primera vez con 19 años a explorar territorios desconocidos y legendarios para estrenar mi "feliz adultez", con el más grande placer de la aventura, mirando con devoción las mesas de granito donde se escribían o se pensaban algunas de las obras literarias de varias generaciones; donde mis poetas y escritores de los años 20 (hace casi un siglo ya), se reunían o se emborrachaban de bohemia de principios de siglo (el XX). Donde ya en los 50 un enorme Humareda con su aspecto de personaje de circo felliniano, tal vez remataba uno de sus dibujos de Marilyn para bebérselo en el Hotel Lima. Donde Martín Adán miraba con la misma devoción que yo muchos años más tarde; a Valdelomar o acaso a César Vallejo. Y Luis Hernández se comía un apanado con tacu tacu, pensando a sus 18 años cómo hacer para ser artista y comer todos los días. Observando como en otra mesa se concentraba Blanca Varela con un café como el mío "sola y perdida en su alma". Javier Heraud se "comía los árboles de la avenida que los arquitectos querían devorar...". Y pocos años después (o tal vez el mismo año) Bryce se emborrachaba con Ribeyro, que no paraba de fumar, preguntándose cuál sería la mejor manera de embarcarse a París para SER escritores. 
Tal vez ya enrabietados por la muerte del poeta, el mismo Javier Heraud, asesinado en el río siendo él un río, porque no podía soportar que este Perú (que en eso ha cambiado muy poco) siguiera siendo un mundo para Julius y solo para Julius. Aunque el hermoso corazón niño de Julius pudiera convertirse en un Martín Romaña, capaz de bañarnos a todxs en ternura con miles de apodos. Y aunque todo es maravilloso, nada alcanza y dan ganas de decir con nuestro inolvidable Vallejo "que se lo coman todo y acabemos", porque después de todo, María Emilia Cornejo, somos “la muchacha mala de la historia".
Sin embargo hoy, en Lima brilla el sol y eso siempre es motivo de alegría, enorme alegría.